Hace un tiempo, navegando en este mar de asfalto, emergió un personaje mitológico aun desconocido en el bestiario tradicional. Dijo llamarse la mujer escualo.

Me advirtió que no me acercara demasiado, pero mi fascinación por tan fantástico ser, hizo enloquecer todos mis sentidos... y aun más el sentido común. Quise tocarla, abrazarla, fundirme con ella... Un rápido movimiento de mandíbulas fue suficiente para quedarme prendido para siempre.

No podía entender qué me mantenía embrujado y aun hoy continúa en mi. Ahora lo se, solo hace falta dar un vistazo a la vida de un tiburón para darse cuenta. Por eso, hice la siguiente lista que describe perfectamente a esta mujer, mitad humano, mitad escualo, que me tiene atrapado en sus fauces:

1. Se caracterizan por ser grandes predadores.

2. Son capaces de mantener su temperatura corporal por encima de la que se encuentra el medio en el que viven.

3. Suelen atacar cuando el humano los toca. Normalmente estas situaciones son provocadas por un exceso de confianza.

4. En aguas profundas, nada en círculos sobre la víctima estudiándola, a la que posteriormente golpea una o varias veces para medir a su oponente. Después de estos golpes procede el verdadero ataque. Son ataques repetitivos, con múltiples mordeduras prolongadas. Las lesiones son graves pudiendo ser fatales.

5. Son impredecibles y no tienen ni lugar, ni tiempo ni predilección por una presa en el momento de sus ataques.

6. Cuando detecta concentraciones altas de estimulante intentan morder cualquier objeto visible próximo.

Si alguien se ha topado con este ser mítico y ha sobrevivido, espero me ayude a salir de ésta, antes de que sea demasiado tarde.